19 de noviembre de 2015

CONFIAR




Confiar.
A veces me paro a pensar en ello y me doy cuenta de lo absurdo que puede llegar a ser este verbo, y sin embargo es algo que practicamos todos a diario.

Cada día, al salir a la calle, confiamos en que todos van a hacer caso a los colores del semáforo, para que cuando se ponga en verde tú puedas pasar sin que nadie te atropelle.
También confiamos en que todo lo que nos han explicado los profesores y los libros a lo largo de los años es verdad, hasta que llega el siguiente curso y te dicen: "esto no era exactamente así..", y te lo explican de nuevo, y un poco mejor, si tienes suerte.
Confiamos, aunque quizá en menor medida, en que los políticos, tarde o temprano, sabrán ponerlo todo en orden, y en que lo que nos cuentas en las noticias y periódicos es verídico.
Confiamos en que el conductor del coche en el que vamos no se va a despistar, ni él ni ninguno. También confiamos cuando viajamos en tren, bus o avión, y nos olvidamos un poco de que estamos poniendo nuestras vidas en unas manos desconocidas, aunque sea solo por un rato. Y lo mismo pasa con los médicos, supongo.

Confiamos en que un pájaro no se va a estampar contra el suelo al despegar sus alas.

Y aún así, ¿no te parece ridículo que en muchas ocasiones nos cueste tanto confiar en la persona sobre la cual más control tenemos?


¿Es que a caso nos defraudamos más que nadie?


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