2 de noviembre de 2015

MONDAY THOUGHTS #4 | ¿EL SUEÑO DE QUIÉN ESTÁS VIVIENDO?




Hace dos años estaba estudiando medicina. Durante mucho tiempo pensé que era lo que quería hacer (aunque nunca tuve nada muy claro); según mi abuelo era una carrera preciosa y no pasaba día en que no me dijera lo que daría por volver atrás y estudiarla él, para mi padre era una de las que tenía más salidas y mi madre repetía sin cesar que no podía desaprovechar mis notas. Las asignaturas me parecían muy interesantes y Anatomía de Grey era de mis series favoritas así que.. ¿qué podía salir mal? 

Al principio estaba muy ilusionada; había entrado en la carrera que quería, las prácticas no me habían hecho desmayar y mis compañeros eran todos muy majos, pero a medida que iba pasando el tiempo me sentía cada día un poco más desmotivada y fuera de lugar. Toda mi familia parecía más contenta que nunca y hablaban con una enorme sonrisa muy orgullosos de mí, pero llegó a un punto en el que me dí cuenta que el único motivo por el que aún no lo había dejado era para no decepcionarlos. Lo que estaba haciendo no era para mí, no me hacía feliz, y me imaginaba un futuro en el que seguía así y sólo hacía que llorar y sentirme atrapada en un sitio y en una vida en la que realmente no quería estar.

Al final, reuní valor y hablé con mis padres, les conté que no quería seguir estudiando medicina y que tampoco tenía muy claro lo que quería hacer, que necesitaba un tiempo para pensar y descubrir nuevas cosas, adquirir nuevas experiencias que me guiaran un poco. También les dije que mi sueño, desde que era una niña, era ser escritora, poder transcribir todas esas historias que merodeaban por mi cabeza para darles forma y crear algo con ellas. Evidentemente, para que no cundiera el pánico con algo que parecía un poco descabellado para ellos, les dije que buscaría un plan B, por si las moscas, pero que necesitaba que dejaran de presionarme y que me dieran un margen.

Hasta el momento pensé que lo mío era algo raro, que todo el mundo escogía su carrera y la acababa y vivía feliz con ella, pero cuando empecé a trabajar me sentí un poco menos weirdo. Conocí a dos chicos que habían estudiado derecho y que no sabían por qué lo habrían hecho, pues al terminar se dieron cuenta de que no era a lo que se querían dedicar. Igual que ellos, un chico con la carrera de psicología, una chica con Traducción e Interpretación y otra con Ciencias Ambientales. A todos les había pasado lo mismo, habían estudiado eso porque tenían que estudiar algo, sin saber exactamente de qué iba todo y estando más perdidos que Alicia en el país de las maravillas. La diferencia, de la cual me alegró muchísimo percatarme, era que yo, por suerte, me dí cuenta antes de acabarla.

En fin, todo ello me llevó a preguntarme a cuánta gente le debía pasar lo mismo, o cuántas personas renuncian a sus sueños porqué éstos no les van a hacer ricos, cuando probablemente la felicidad que les podría dar el dinero no es en absoluto comparable con la de realizar y conseguir algo por lo que llevan tiempo trabajando.

¿Por qué estás haciendo lo que estás haciendo? ¿Estás estudiando esto porqué realmente te interesa y te apasiona el futuro al que te va a llevar, o porqué es lo que tus padres esperan de ti? ¿o porqué es lo que sientes que hay que hacer? ¿Es ésta la vida que quieres, la que te hará levantarte cada día con ganas de hacerlo? ¿Es este tu sueño, o el que te han vendido?

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