2 de febrero de 2016

QUERIDO CUENTO DE HADAS


cuento de hadas


Querido cuento de hadas:
Llámame tonta, pero yo nunca dejé de creer en ti. Mi madre dice que cuando era pequeña, cada día al volver del colegio, me ponía a ver la Cenicienta. La llegué a ver tantas veces que me aprendí todos los diálogos de memoria y los iba recitando en voz baja mientras la película avanzaba.
Sí, yo quería un príncipe. Y a menudo me preguntaba a mí misma sería, o si aparecería algún día siquiera. Pero no me malinterpretes, yo no quería un príncipe para que me salvara, rescatara o me hiciera feliz. No, yo solo soñaba con la magia. Quería sentir algo tan intenso que me llevara a otro mundo.

Siempre he sentido cierta debilidad por las historias, y las he perseguido casi tanto como ellas a mí.
Nunca me cansaré de escuchar las cosas que han vivido todas las personas que en algún momento han decidido contarme fragmentos de sus vidas, o cómo se enamoraron mis abuelos, o mis bisabuelos. No nos vamos a engañar, las historias de antes solían ser o parecer más bonitas, y me fascinaban todos y cada uno de sus detalles.
Una vez estaba sentada en una terracita en las fiestas del pueblo de mi abuelo, y casi me pongo a llorar al ver una pareja de ancianos avanzar hacia la pista de baile cogidos de la mano. Te juro que podías sentir su complicidad solo mirando la firmeza con la que sus manos se enlazaban. Y joder, cómo envidié la manera en que se miraban, como si estuvieran dispuestos a repetir los cincuenta años que llevaban juntos un millón de veces.
Por eso a veces fantaseo con que me cojes de la mano y me sacas a bailar en medio del salón, y que me abrazas fuerte y me susurras al oído algo que solo tú y yo sabemos, algo que solo es y será nuestro.

Antes pensaba que quería que llegaras a mi vida para tener la certeza de que se puede sentir magia si estás dispuesto a ello. Pero ahora me doy cuenta de que quiero ser yo la que te enseñe que todo esto no tiene por qué ser efímero, y que no son solo cuentos, que el mundo se equivoca.

Hace un tiempo me dijiste que ves magia en mis ojos, casi tanta como yo veo en los tuyos. Y desde aquel día quiero que tú seas mi cuento de hadas.

Pero por favor... no te acabes nunca.

2 comentarios:

  1. Qué bonito Iris, a mi también me emociona ver a esos abuelitos que a pesar de los muchos años de convivencia siguen tan enamorados como al principio.
    Me ha encantado esa magia y ese no creer en que las cosas buenas tienen que ser efímeras.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Verdad que sí? Parece mentira las historias que pueden llegar a guardar esas manos que llevan años enlazándose.
      Muchas gracias Conxita, un abrazo.

      Eliminar